El despliegue del 5G varía según la región y la inversión en infraestructura. En algunos países, la cobertura ya permite aprovechar estas ventajas, mientras que en otros aún se encuentran en fases de implementación. La infraestructura necesaria para soportar el 5G implica la instalación de antenas y redes de fibra óptica para garantizar la conectividad.
Uno de los principales desafíos es el costo del despliegue, ya que la instalación de nuevas estaciones base y el mantenimiento de la infraestructura requieren inversiones significativas. Además, la compatibilidad con dispositivos es un factor clave, pues no todos los teléfonos actuales pueden acceder a redes 5G. También existe el reto de la regulación del uso del espectro radioeléctrico, que varía entre países y puede afectar la disponibilidad de la red.
El impacto del 5G en la conectividad móvil es significativo y abre nuevas posibilidades para sectores que dependen de redes rápidas y confiables. Su adopción a gran escala dependerá de la evolución de la infraestructura, la accesibilidad de los dispositivos y la integración de la tecnología en diversos ámbitos de la sociedad.
