Cuando Panos Panay, ex líder de Windows y Surface, dijo hace unos años «queremos que la gente use Windows porque lo aman, no porque no les queda más remedio», sabía de lo que hablaba. La mayoría de la gente tiene Windows por conveniencia, no porque disfruten utilizándolo. Es un sistema flexible, que ofrece mil oportunidades y presente en todo rango de precios, adaptándose a todas las necesidades. Pero la atención por el detalle, la optimización y el diseño están muy lejos de lo que Apple ofrece con MacOS.

Con Windows 11, Microsoft dio un gran paso adelante en este sentido, pero el mercado le ha dado la espalda. La cuota crece muy lentamente porque los usuarios, o no pueden cumplir los requisitos de hardware de Windows 11, o directamente prefieren no actualizar. Y la verdad es que razón no les falta: Windows 11 supuso un gran salto en el apartado estético pero no ha estado exento de problemas. Solo a partir de la versión 24H2 podemos hablar de un sistema estable y con una cantidad de errores aceptable.

Windows 11 es bonito pero incompleto. Las nuevas animaciones, sonidos y detalles se agradecen y suponen una gran mejora respecto a Windows 10 pero Microsoft se quedó a medias. El modo oscuro todavía no ha sido implementado en todo el sistema operativo, el Panel de Control sigue existiendo, el Explorador de Archivos es el monstruo de Frankenstein y el consumo base de recursos es más elevado que nunca, haciendo que utilizar el sistema dignamente con 8GB de RAM sea prácticamente una quimera.

Por si esto fuese poco, tenemos que sufrir decisiones inexplicables de Microsoft como la de sustituir sus bien valoradas aplicaciones nativas de Correo y Calendario por una aplicación web de Outlook más lenta y pesada (por algo recomendamos Wino Mail). Con estos ejemplos, no es de extrañar que otros desarrolladores estén migrando sus aplicaciones nativas hacia aplicaciones web más fáciles y baratas de mantener (siendo WhatsApp el último ejemplo de esta triste realidad).

Es aquí donde entra en escena el nuevo MacBook «barato». No tendrás especificaciones punteras pero gozarás de una calidad de construcción mínima garantiza, un sistema operativo con un diseño coherente y un rendimiento estable y una integración excelente con otros dispositivos de Apple. Si triunfa, demostrará que Windows era un gigante con pies de barro y que su éxito se debe a la falta de competencia.