Durante los primeros años de vida, las interacciones con los adultos, el juego, el movimiento y la exploración del entorno cumplen un papel central en el desarrollo.

La Sociedad Argentina de Pediatría recomienda:

  • desaconsejar la exposición a pantallas antes de los 2 años,
  • limitar el tiempo de uso recreativo entre los 2 y los 5 años
  • y que la exposición en esta etapa se realice con acompañamiento de un adulto.

También advierte que la exposición excesiva puede tener repercusiones en dimensiones centrales del desarrollo, como las habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje y socioemocionales, además de desplazar tiempo destinado al juego y a la interacción entre los niños y sus cuidadores.